lunes, 1 de agosto de 2011

AMAR A DIOS

Siempre me he preguntado por ese gran mandamiento que DIOS nos dio a todo su pueblo, y hablo de todos creyentes y no creyentes, porque no hizo acepción de personas, cuando le ordenó  a Moisés que subiera al monte Sinai para dictarle los estatutos que quería para su pueblo, el cual aparece en Deuteronomio 6.5, " Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas".

Y la razón de mi inquietud se traduce en el hecho de cómo podemos cumplir con ese mandato que DIOS nos dio, porque para el hombre es muy fácil decir y demostrar el amor que se siente por nuestros padres, hermanos, a nuestra esposa, a nuestros hijos, y lo demostramos de muchas maneras, con un abrazo, con una palabra de afecto, con detalles, en fin, hay un sinnúmero de cosas que podemos hacer para demostrar ese amor por nuestros seres queridos.

Pero a DIOS, como le demostramos que estamos cumpliendo con ese mandato que nos dio, con aquello de amarlo con nuestro corazón, con nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, y en especial, por encima de todas las cosas.

Es muy común escuchar que las palabras se las lleva el viento, y soy un convencido que cada uno de nosotros en nuestra comunión interior con DIOS le dice cuánto lo ama, que lo reconocemos como nuestro único DIOS y lo grande que es nuestro amor por EL, pero realmente ello basta para demostrarle el amor que debemos profesarle, ello es lo que quiere de nosotros cuando nos dice que lo amemos con todo nuestro corazón.

Una manera de saber sí realmente estamos cumpliendo con ese mandato nos la dio JESÚS cuando estuvo en la tierra, cuando fue cuestionado por los fariseos y escribas sobre el verdadero mandamiento, y EL les dijo:

Marcos 12.30,31: " Y amarás al Señor tu DIOS con todo su corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos".

Obsérvese que JESÚS nos da la respuesta de cómo amar a DIOS, nos  dice que el amor que debemos profesarle a DIOS, más que hacerlo directamente es cuando se lo profesamos a nuestro hermano, pues es el complemento de ese primer mandato que nos dió, por tanto, todo ese amor que decimos los creyentes tenemos en nuestro interior, debemos hacerlo extensivo a todo aquel necesitado de él, necesitado del amor que JESÚS nos profesa a cada uno de nosotros.

Nada me vale con decirme cristiano si no hago obras de verdadero arrepentimiento, obras que complementen esa comunión con CRISTO, no me basta el orar, no me basta el acudir a su palabra, debo ponerlas en práctica, JESUS es verbo y no sustantivo, decía Ricardo Arjona en una canción, y esa es la actitud que debemos adoptar todos nosotros, ir donde el necesitado, no solamente de aspectos materiales como comidad, ropa, techo, si eso es importante, pero igualmente las personas necesitan de una palabra de aliento, de un abrazo, de un saludo sincero, de no sentirse solos en el mundo.

Uno anda por las calles de la ciudad y son muchas las personas que se encuentran a las que ni siquiera un saludo les profesa, son más importantes los animales que tenemos en las casas que las personas que deambulan por las calles, no quiero decirte que debes solucionar todos los problemas de la humanidad, pero si decirte que debemos empezar por nuestra casa, por inculcar en nuestros hijos, hermanos, el verdadero sentido de ser Cristiano, y no es otro que el SERVIR, JESÚS fue el primero que sirvió, a pesar de encontrarse muy por encima de los demás a quienes servía, pero sin proferir una sola palabra de desaprobación les sirvió con mucho cariño, con mucho amor, hasta en el último aliento de su existencia tuvo palabras de amor hacía nosotros, hasta en esa instancia nos sirvió.

Por tanto, en nuestras casas empezamos a cambiar el mundo, eso no quiere decir que debes salir y resolver los problemas de cuanta persona necesitada te encuentres, que bien sería, pero es humanamente imposible, léelo muy bien, humanamente imposible, pero con JESÚS de nuestro lado podemos ayudar a muchas personas, pues son muchas las caras de angustia, de dificultad, de necesidad que uno encuentra en la calle, y apréndelo muy bien, en esas caras que ves en las calles, está la presencia de JESÚS, JESÚS no es solamente ese hombre hermoso que dibujan en los cuadros, no, es aquella persona de mal aspecto, de muchos días sin asearse, de diferente raza, en todas ellas se encuentra JESÚS, y cuando te los encuentres en tu camino, al menos dale un saludo, un buenos días, buenas tardes o noches, pues allí estás saludando a Nuestro Padre, y él se alegra cuando lo reconocemos en la calle, más, que cuando lo buscamos en la seguridad de nuestras casas.

Amar a DIOS no cuesta nada, solo basta una disposición en tu corazón, y quitarte de una vez por todas todos esos prejuicios que nos hacen indignos ante su presencia.

Los amo, no como dicen por ahí en el amor de Cristo, sino el amor verdadero de un hombre que se encuentra lleno de su espíritu.

1 comentarios:

Norma dijo...

Muy Hermoso El Blog Dios Los Bendiga Hermanos

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